FRANCISCO GUTIÉRREZ, ROTULISTA. ENTREVISTA POR ELIANA PATIÑO

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Transcripción

EP: Cuénteme un poco sobre Usted ¿Cómo vivió usted su infancia?

Francisco Gutiérrez (FG): Yo no le puedo mentir, mi infancia fue muy hermosa, en mi pensamiento en mi modo de yo vivirla, las carencias pasaban desapercibidas por mí, bueno las carencias de mis papás… bueno yo sabía que había carencias pero no les prestaba mucha atención porque yo vivía mi vida aparte, yo iba a la escuela, volvía hacía tarea y luego perderme de los ojos de mi madre y me iba yo al campo, yo soy de Xalapa,Veracruz. La casa tenía una huerta con plantíos de café, de naranja, de plátano. Iba a nadar a la laguna, y a cortar caña y fruta par a mis hermanos… mi madre me pegaba cuando llegaba tarde pero yo nunca le corrí (risas)… así crecí en el campo.

EP: ¿Y en la actualidad como transcurre la vida cotidiana del Maestro Francisco, fuera del trabajo?

FG: Nos ponemos de acuerdo con mis hijos, y vemos el partido… le voy al América o vemos una película, es muy tranquilo siempre con la familia… eso si no tengo chamba, porque a veces si trabajo los domingos, como mañana por ejemplo, tengo que ir a pintar una cortina de una cafetería… si me permite le voy a mostrar (muestra un hoja tamaño carta con el nombre del local) es esto, tiene como 1.75, son dos y apenas he pintado una.

EP: Y el maestro tienen algún hobby algo que le guste hacer en sus ratos libres?

FG: Lo que más me gusta es andar en mi bicicleta y jugar ajedrez que me fascina, pero me enoja (risas), si honestamente porque cuando me quitan mi reina, ya se empiezan a ensañar solo para quitarme todas las piezas y me enfada eso, total si me van a matar ya para qué hacen eso.

EP: ¿Cómo le gusta a usted que le llamen dentro de su trabajo?

FG: Pues los clientes, el maestro… sino Paco, o Panchito (risas).

EP: ¿Qué otra ocupación le hubiera gustado tener si no se hubiera dedicado a la rotulación?

FG: Saber trabajar la madera, en la ebanistería.

EP: ¿Cuántos años lleva en el mundo de la rotulación?

FG: Carambas, ya perdí la cuenta oiga…. Serán como unos 30 o 25 años…

EP ¿Cuándo y cómo fue su primer contacto con la rotulación?

FG: Cuando llegué aquí a México, mi papá era pintor yesero y yo le ayudaba a enyesar y luego a pintar, posteriormente se metió con un maestro rotulador y empezó a rotular y luego mi hermano, y bueno mi mamá, que siempre era muy complaciente conmigo, desde pequeño me decía tarros, me dijo “tarritos te conseguí un trabajo” con una amiga suya en una fábrica de telas, para trabajar unas máquinas circulares de hacer telas, hasta entrar en ese trabajo estuve rotulando con mi papá.

EP: ¿Y usted cómo siente que le va con la competencia?

FG: Para mí la competencia siempre ha sido buena, o sea, yo con la competencia no riño, en rotulación, no hemos tenido ningún problema, es más es todo lo contrario, nos echamos la mano. Hay veces, los sábados como hoy por ejemplo, que a las 3 ya están cerradas las tiendas de pinturas o las tintas para rotular la lona, no hay modo para comprarlas, o que el cliente está ahí esperando o que es muy urgente… y puede uno ir y decirle “oiga maestro es que ya no me queda de tal color para tal cosa” y entonces dicen si le doy este tarro, si le sobra me lo trae, prestar la escalera y así… es muy de cooperar, así lo siento yo, como si fuéramos del mismo taller, o sea, yo no siento que haya así una competencia, ellos tienen sus precios, su forma de trabajar y nosotros nuestros precios y nuestra manera de trabajar… así a veces cuando no tenemos chance, a mí no me gusta decir “No es que no puedo”, pero irremediablemente si uno tiene al cliente ahí y hay algo muy urgente, pues toca decirle a la persona, “no mire más adelantito hay dos y también trabajan excelente, ojalá que salga bien su compromiso” … la que sí es una competencia dura, es la de las computadoras, esa sí, porque no tenemos con qué, pero no nos resignamos, nosotros trabajamos con lo que hay con lo que venga, hacerlo lo mejor posible… ya después si tenemos suerte y no sacamos el “Melate” (risas) compramos una o dos máquinas, pero no sentimos así coraje, eso es feo.

EP: Bueno, vamos a platicar sobre el objeto de estudio que yo estoy tomando, le voy a mostrar algunos ejemplos de estos rótulos de gran formato, las pintas en bardas…

(Se le enseñan al entrevistado 5 imágenes de pintas en bardas) ¿Qué opinión le merecen estas pintas en bardas de la calle?

FG: Mire le voy a ser honesto, yo cuando voy a rotular una barda de campaña, de sonidero o de los grupos, no me gustan…no es que no me gusten, más bien es que no me gusta el pago, que no pagan lo que verdaderamente vale el trabajo, la ausencia del taller, que si toca comer por ahí, el sol, la lluvia, el acarreo las herramientas, son muchas cosas, que no se dan cuenta, hay que trabajar rápido, tener mucha práctica, por lo regular no se trazan, y se trabajan de dos uno las va marcando otro las va rellenando. Yo lo veo de lejos y se ve bonito, se ve precioso tiene una presentación excepcional… una barda siempre va a ser vistosa cuando se le echa mucho colorido, y actualmente se le echa mucho colorido se ven bonitas… a mí me gusta ese trabajo pero es que no lo pagan bien, y para eso hay que tener algún vehículo, para transportarse de barda en barda, pero a mí me gusta más trabajar barda para farmacias, papelerías… pero bueno alguien tiene que hacer ese trabajo.

EP: ¿Usted cree que son efectivas esas pintas en barda, cumplen con su función?

FG: Para la promoción, sí claro, sí lo son.

EP: ¿Cómo plantea con el cliente el trabajo que se va a realizar?

FG: Cuando el cliente tiene que plasmar algo, pero no sabe cómo, entonces nosotros le hacemos unos bocetos, así más o menos va a quedar y ya luego se realiza. Actualmente como existen los diseños por computadora ya el cliente nos dice, “mire maestro, así lo quiero, la diferencia es que va a ser más grande”, entonces, si ya es muy grande nosotros lo sacamos a escala con una cuadrícula, si es pequeño, se saca en un papel de 1.75, lo agujero, el ya viene plasmado en el papel por computadora, una ampliación, luego lo pico con una aguja y al otro lado le paso una lija para madera, posteriormente con un polvito ya lo pongo a la altura que yo quiero entonces ya está todo dibujado. Y si el cliente no tiene ni idea pues uno le da referencias, me dicen “es para un estética, pero no tengo ni idea” y yo le digo “ah, pues una estética es femenina, le conviene una letra manuscrita, es elegante bonita y se ve femenina … “y el color”, ah pues un guinda, o un rojito con una sombrita, y yo le pondría un motivo, un peine una tijera una silueta pura negra, o si la quiere a color, pues me voy a tardar más pero si le quedará mejor, y así… una carnicería, pues un torito, donde las carnitas, un puerquito, en la barbacoa un borreguito, de cuerpo entero o la pura cabeza, eso si el cliente quiere, sino, ya nada más así.

EP: Ustedes trabajan casi siempre con letras, ¿cuál es su tipo de letra favorito?

FG: La que más me gusta es la inglesa antigua, (señala una letra gótica que tiene pegada en una pared)… teníamos un álbum… como un catálogo de letras, pero ya no, esta me fascina, me gusta mucho, si tengo oportunidad le meto color y una sombrita, ésta y la manuscrita me gustan… la romana, como la letra de molde, se me hace muy pesada aunque también sirve para los negocios como tlapalerías o ferreterías.

Mire yo le soy sincero y a la vez honesto, nosotros hemos conservado este trabajo… aparte porque me gusta, me fascina mi trabajo; al principio no me gustaba mucho porque andaba así mire mis manos, me sentía todo “un gala”, pero ahora me fascina andar así, porque mi trabajo me salpica (risas)… no es un poema ni nada, pero si me salpica de lo que a mí me gusta, pero, aquí hay un pero, Nosotros hemos conservado este trabajo, por qué? Porque no tenemos para una maquinaria… la competencia nos quitó las mantas, unas mantas que ya vienen preparadas para el rótulo, son provisionales , desechables… ya no hacemos mantas, por qué? Por la digital. Yo le soy honesto, ya casi no hay trabajo, a mi me gustaría que hubiera más trabajo pero lo manual ya se reemplazó por lo digital, si tuviera yo dinero me compro una o dos, si no me van a enterrar con todo mis pinceles… la emoción, la nostalgia, la pasión, siempre van a estar conmigo, pero el avance, va avanzando no se detiene y es muy hermoso lo que yo siento por mi trabajo, pero que tenemos que estar a la vanguardia sí, pero sin olvidarnos de cómo empezó, sin olvidarme de cómo yo me inicié, porque para mí contarle a mi madre fue un orgullo, y luego que mi hermano viera mi trabajo y me felicitara “¡oh muy bien!” Y me abrazara… pero la tecnología avanza, pero para mí no va a matar el recuerdo no va a matar mi pasión que siento por la pintura, yo soy extremadamente nostálgico, quizás por mi edad ya, pero en verdad para mí todo lo que he vivido… como le dije mi niñez fue pobre, fue bastante pobre, andaba yo descalzo con los dedos gordos así reventados, para mí era como una novela ir a pescar al río, yo no envidio la niñez de un niño rico, jamás, venir de la escuela caminando, de la escuela Luis J. Jiménez, y agarraba un bote o una piedrita que pateaba hasta la casa, eso me divertía ….

Pero sí la tecnología nos está matando nuestras raíces, nos da con ese materialismo.

¿Yo le conté que en el taller que teníamos en Cuautitlán mi hermano era un mago con el pincel? En ese taller yo admiraba a dos personas, a mi hermano y al greñas, que era una persona que nos ayudaba, y les digo una cosa, entre ellos no existía la competencia de “ay, yo cobré tanto por esto” …”ay, yo hubiera cobrado eso y más todavía” no había eso, lo que ellos tenían en su trabajo, en su oficio que a mí me fascina mucho, ellos no repetían tipos de letras, y era nada más una competencia mental y si había alguna discusión era por el trabajo, por la calidad, por la vistosidad, todo a mano o con el aerógrafo. A mí por ejemplo de mi trabajo, hubo uno que me gustó mucho, cuando trabajaba para la Nissan, trabajé un buen tiempo para la Nissan rotulando sus carros de carreras… el señor Fredy, mi jefe, se compró un tráiler, y lo pinté a los costados y al frente con Tecate, y en la parte de atrás el me dijo que le pusiera un dibujo que fuera así su carro de carreras bajando en primer lugar, y con campo aquí y campo allá … y yo dije no no no cómo le voy a hacer… pero como no tuve voluntad para negarme y decir no es que no sé, el señor me mostró una revista y ya, con la venia de dios lo hice y después, todos los del equipo me decían “¡ay, pero que bonito le quedó! Bueno me sentí muy orgulloso.

Después una señora me encargó que le hiciera una virgen de Guadalupe, de 3 metros por 2 y medio, y lo quería para el 12… entonces ya me tendí ahí, compré manta cruda y ahí estuve trazando… no estaba bien terminada todavía, y un sábado me acuerdo, baja una familia de las que vienen a comprar sus cosas para los 15 años y me dicen “¡oiga señor, qué bonita le está quedando, qué preciosa!” y luego agarraron y se persignaron … a mí me golpeó, una cosa así tan desconcertante y a la vez tan agradable, sentí una emoción muy grande.